jueves, 20 de noviembre de 2014

Mi primer viaje

Casi nunca salia del barrio, lo más lejano era la puerta del Hospital Militar, al Morro iba siempre acompañado de alguno de mis hermanos mayores o mis Padres, a Hadú solo para ver a mi abuelita Lola una vez cada quince dias más o menos, del Centro de la Ciudad ni lo conocia, sólo me llevaban  una vez al año por el Corpus.
Tenia unos cinco añitos, bajar a Ceuta era un extraordinario para mi, los niños mayores contaban que habian muchos jardines y estatuas, tambien edificios muy grandes y camionetas por las calles, una vez unos de los niños iba con sus padres y podian pasear  de  noche por las calles porque habian  muchas farolas  que los iluminaba a todos y no tuvieron miedo, tambien cogieron un taxi para llegar a su casa, Yo Mismo con los ojos abiertos como plato escuchaba a otro niño que habia ido con sus padres a un parque muy grande con arboles gigantes, ¿¿como los del Hospital Militar?? pregunté, y el niño abriendo los brazos me dijo... ¡¡Noooo, muuuucho más grande!! y además habian monos metidos en jaulas, y un charco de agua con dos niños haciendo pipí, y muchas ranas alrededor de color verde, y pescaditos de color naranja, otra vez pregunté al niño ¿¿como los pescaitos de la playa??, ¡¡Que vá, muuuuchos más bonitos de colorines rojo, naranja, blanco!!.
¡¡Qué envidia !!, empecé a soñar como seria un viaje a la Ciudad, en mi imaginación era como un cuento encantado, como el Pais de las Maravillas. Al llegar a casa le decía a mi Madre, ¿¿Mamá cuando vamos a viajar a la Ciudad?? y  ella me contestaba,¡¡ para Semana Santa vamos a ir una tarde!!, ¿¿si estamos en Noviembre??, mi Madre siempre hacia lo mismo, primero me quitaba las ganas, pero después por "bajini" le decia a mi Padre, ¡¡A ver cuando te llevas a Joaquinito un dia al Ayuntamiento, para que se le quite el deseo de bajar al Centro!!. Mi Padre tenia que ir todos los dias al Ayuntamiento para dar las novedades y hacer los informes de las deficiencias de la barriada y todas las instancias y registros  que le pedian los vecinos.
Yo Mismo estaba distraido leyendo un tebeo del Jabato, cuando escucho a mi Padre, ¡¡Joaquinito!! ¿¿Qué Papá??,  ¡¡mañana  te vás a venir conmigo!! ¡¡ dile a mamá que te bañe, que nos vamos a las siete de la mañana!!, ¡¡corre Mamá bañame que me voy con Papá mañana, mientras mi Madre me bañaba, no paraba de moverme y de hablar sin ton ni son, ¡¡Callate que me estás volviendo loca!! gritaba mi madre, riendose porqué sabia que estaba nerviosito y loco de contento. Creo que no dormí, me pasé toda la noche mirando la ventana a ver si asomaba un rayito de luz, sólo pensaba y soñaba lo que seria el dia, la de cosas que iba a conocer y después contarsela a los niños del barrio, además que tampoco iba a ir a la escuela.
¡¡Despierta que tu padre se está poniendo el uniforme!!, al parecer me habia quedado dormido, ya entraba los primeros rayos de sol a través de la ventana, me levanté como un resorte, empecé a vestirme con la ayuda de mi madre, era la ropa de los domingos, me dió un poquito de leche fresca calentita, como hacia frio mi Madre me puso el abrigo nuevo y me dispuse a esperar a mi Padre mientras se ajustaba el correaje negro limpio y brillante  sobre su uniforme gris con dos hombreras con el escudo de Ceuta, sobre el pecho lucia un escudo plateado y reluciente del cuerpo municipal, se ajustaba al cinturon una funda de cuero con una pistola,  era la primera vez que veia esa pistola tan grande cuando la ajustaba a la funda y la cerraba.
Me despedi de mi madre y siempre al lado de mi padre empezamos a caminar por la cuesta del Hospital Militar hacia el Morro, mientras que él me ponia su mano sobre mi hombro como señal de proteccion, iba saludando a todos los vecinos y conocidos, Yo Mismo iba henchido de orgullo y satisfacción al lado de mi padre Luis el Guardiajurao. Llegamos al cruce del Morro y esperamos que viniera una Camioneta, a los pocos minutos aparecia una de Hadú, habia un grupo de gentes esperando para entrar por la puerta trasera donde habia un hombre que cobraba y entregaba un billetito pequeño, pero observo que mi padre se adelanta unos pasos, parecia como si quisiera que las gentes se le colara, pero mi sorpresa fué cuando se abrió la puerta delantera por donde salieron dos personas y me dijo,

 ¡¡sube!!, saludó al conductor y  el a su vez dijo ¡¡ Hola Luis!! me puso al lado del chofer, este me pregunto ¿¿como te llamas?? ¡¡Joaquin!! le contesté, ¡¡hombre como tu tio Joaquin!!, era la primera vez que me subia a una camioneta y tan cerca del volante, iba "encandilao", observando al hombre como manejaba las palancas y el volante y con los pies movia unos "hierros", casi sin darme cuenta llegamos a través de un puente que estaba por encima del agua, parecia como si se cayera la camioneta al agua, habia unas mujeres poniendo flores a un cristo en mitad del puente, mi padre que me veia que estaba entusiasmado mirandolo todo, me dijo ¡¡Este el Puente del Cristo!!. La camioneta entró en una plaza muy grande con muchas palmeras, sonó una campanilla al lado del conductor, habia tirado el hombre de atrás de una cuerda  para que sonara la campanilla, mi padre me dijo ¡¡vamos a bajar aqui!!,  ¡¡Adios Pepe!!, ¡¡Adios Luis!! ¡¡Adios Joaquin!!. al bajar de la camioneta, mi padre hizo un rodeo con su mano y me dijo, ¡¡todo esto es la Plaza de Africa!!, y aquél edificio tan grande y que tiene un reloj grande arriba, es el Ayuntamiento.
Entramos por una puerta lateral, junto a un bar que ponia "El Sin Nombre", era una puerta de hierro  donde habia escrito...  Policia Municipal, bajamos por una rampa muy inclinada, cuando llegamos  habia una mesa grande con un guardia sentado, tambien habia una oficina que se leia en un letrero "Jefe", mi padre me dijo ¡¡espera aqui y no te muevas!!, entró y escuché ¡¡ A la orden mi sargento, sin novedad en la barriada!! el hombre con uniforme que estaba en la oficina le dijo algo a mi padre y salió, me cogió de la mano y entramos por un pasillo muy oscuro donde habia una habitación que ponia zapateria y un hombre sentado en una silla estaba arreglando los zapatos de los guardias y tambien una barberia, al fondo habia una cafeteria donde habia reunido muchos guardias, algunos de ellos vecinos de la barriada, como Segura, Manolo, Pacheco, Curriqui, etc.
Para subir al segundo piso del Ayuntamiento, empecé a subir por las escaleras, cuando mi padre me dijo, ¡¡ven por aqui, que vamos a subir en el ascensor!!, me llevó a un lugar donde habia una caja muy grande, abrió una puerta de hierro y a continuación dos puertecitas de madera, me hizo de entrar, cerró las puertas y le dió a un botón, la caja empezó a subir, me entraba unas cosquillas en la tripa de la emoción, era la primera vez que me subia en un ascensor, mi padre nada más que sabia mirarme la cara de asombro que tenia y sonreia satisfecho, ¿¿te gusta el ascensor?? ¡¡síiii papá, que rapido subimos!!.

Llegamos a un pasillo con muchas oficinas entramos en una donde habia cinco o seis aparatos que tenian botones con letras y números, ¿¿Papá que es esto?? son máquinas de escribir modernas, ví como metia un papel blanco por una rueda larga y negra, empezó  a darle a los botones y aparecian palabras escritas en el papel blanco, que orgulloso estaba de mi padre, que bien manejaba el aparato ese, con dos dedos le iba dando a los botones, ¿¿Qué escribes papá??, los informes de todos los dias. Puso un papel nuevo y me dijo, ¡¡ven sientate aqui!! , ¿¿ves las letras??, pues pulsa las letras para poner tu nombre, estaba nerviosito era la primera vez que me sentaba delante de una maquina como esa, empecé a darle a "J" ¡¡pero más fuerte!! me decia mi padre, ahora la "O", la "A", era como un milagro, no me lo podia ni imaginar que estuviera escribiendo mi nombre en ese aparato, mi nombre completo, el domicilio, etc., mi padre se fué a otra maquina para terminar su trabajo y me dejó solo para que lo terminara tranquilo.
Me llevé el papel para enseñarselo a mi Madre y a los niños de la calle, ahora podia presumir con los niños de haber estado en el Ayuntamiento, escribiendo con una de las mejores maquina de escribir,  tambien le tenia que explicar el "Viaje" que hice con mi padre en la camioneta, de como iba al lado del conductor y como subí en un ascensor.
Nunca me olvidaré de mi primer viaje.

1 comentario:

Coral Garcia dijo...

Enhorabuena, Joaquín. Una historia entrañable. Muchos besos y sigue alegrándonos con tus historias.