viernes, 14 de noviembre de 2014

Historia de La Bolsa

En los ultimos tiempos nos están bombardeando con el tema de la economia Mundial,   que si  la Prima de Riesgo, que si los intereses bursatiles, que si el Ibex 35, que si el Wall Street, que si la bolsa sube, que si la bolsa baja, ¡¡pero no!!  no me voy a referir a ese tipo de bolsa... ¡¡lees la siguiente historia y te enteraras!!

¡¡Hola!! vengo de una familia muy numerosa, mis abuelos nacieron en el año 1.970, tenemos infinidad de formas, colores, tamaños, con dibujos o sin dibujos, somos de todas las nacionalidades, procedemos del petróleo, somos muchos millones repartidas por todo el mundo, seguro que habrá muchas hermanas mías metidas en tus armarios o en cualquier lugar de tu casa, somos imprescindible para el traslado de cualquier objeto, cada persona utiliza a más de 400 hermanas mías en todo el año, nos reutilizan en distintas ocasiones y nos reciclan para que nazcan más hermanas, a pesar de que somos jóvenes con 40 años de existencia estamos llamadas a desaparecer…
¿Qué no sabes quienes somos? ¡¡Pues nosotras somos ”LAS BOLSAS DE PLASTICO”!!
Nací en una fábrica de materiales plásticos y nos hicieron pasar por muchas máquinas hasta que nos fueron dando formas y colores; éramos muchísimas hermanas, íbamos a la bulla de un lado para otro nos iban metiendo en cajas, yo les preguntaba a mis hermanas a grito limpio…
- ¿Vosotras quiénes sois?
- ¡¡Nosotras somos bolsas de basura!! ¿No ves el cordón que tenemos? ¡¡Es para que nos sujeten!! ¡¡Somos de muchos colores: amarillo, azul, verde…, la mayoría somos de color negro!!

Les pregunté a otras que ya estaban en sus cajas: -¿Y vosotras? – ¡¡A nosotras nos han hecho en forma de camiseta y nos llevan a una imprenta porque nos van a poner el nombre de un almacén!!
En otra caja grande habían miles de bolsitas de color transparente con distintos tamaños, y me decían que eran para los comercios que venden chuches. ¡Qué suerte han tenido, que dulces van a vivir!
A las que salían mas gruesas les daban forma de sacos para llevar arena o escombros o para transportar patatas y otros productos, hay otras que son de más categoría y les ponen unas asas de plásticos para las boutiques de ropas, otras muy grandes, sirven para transportar trajes y también sirve de guardarropas, (o sea, casi toda la vida sin hacer nada) ¡¡qué aburrimiento!!
Las que tenían forma de camiseta y de color verde eran las pobres, iban a los mercados para transportar pescado, las azules para la pollería y las carnicerías, otras más estrechitas eran para el pan. Realmente nuestra misión es la de transportar cualquier objeto, deberíamos pertenecer al Ministerio de Transportes.
La caja donde me encontraba, la metieron en la imprenta y nos grabaron a todas (el sistema se llama flexografía); nos pusieron el nombre de un supermercado muy famoso (no recuerdo el nombre). Una vez que estábamos metiditas en la correspondiente caja, nos metieron en un camión y a viajar, íbamos muy contentas y deseando hacer nuestro trabajo. Una vez llegado a un almacén muy grande donde había cientos de cajas con miles de bolsas en cada caja, cogieron la nuestra y escuchamos a un hombre decir:

- ¡Ésta va para Ceuta! (hay que decir que nosotras escuchamos a los humanos lo que dicen, pero lo que nosotras hablamos no lo escucha nadie, nada más que nosotras).
- ¿Ceuta? Chicas, ¿sabéis dónde está Ceuta? Una de las más antiguas que había sido reciclada, dijo: ¡Sí, estuve un tiempo en esa Ciudad; es muy bonita!
Cruzamos el estrecho en un ferry y nos descargaron en un almacén, era muy grande, había muchos productos por todas partes, nosotras comentábamos qué tipo de cosas nos tocaría llevar; abrieron nuestra caja y sacaron a unas mil bolsas entre las que me encontraba yo, nos despedimos de nuestras compañeras, quizás no nos viéramos más, (hay que recordar que tardamos más de 400 años en descomponernos); estábamos muy nerviosas por saber con quién nos iba a tocar y qué productos nos tocaría transportar.
Nos distribuyeron por diferentes cajas en grupos de unas cien, era muy temprano porque no había nadie todavía en el supermercado y estábamos impacientes por empezar nuestro trabajo. Vimos como abrían las puertas y rápidamente empezaron a llegar gentes con las compras a las cajas, empezaron mis compañeras a salir, hasta que me toco a mí, era una señora que iba con su marido, ella le decía:
-¡Fermín no metas muchas cosas que se rompen las bolsas! Y él le contesto: -¡Si, Consuelo! Fermín me cargó con una docena de huevos, un paquete de crispi, un bote de champú, una botella de aceite y un paquete con dos lechugas. La verdad es que iba bastante cómoda, me metieron en el carro con otras cuatros compañeras más, una de ellas casi se rompe porque le habían metido cinco latas grandes, nos llevaron a un coche y nos metieron en el maletero.
Cuando llegamos, Fermín nos descargó del coche y nos metió en su casa, Consuelo le decía: -¡Fermín, cuando termines de colocar los mandados, mete todas las bolsas con las demás! Efectivamente nos metió en una bolsa muy grande, donde había otras muchas hermanas de muchos colores y formas, había de todas las nacionalidades, chinas, holandesas, francesas, coreanas y muchas españolas, qué alegría nos dio a todas saludarnos, aunque eran de otras fábricas diferentes a la nuestra. Les pregunté:
- ¿Cuánto tiempo estaremos aquí?
- Dos o tres días, a veces nos sacan para llevar los bocadillos de los niños, otras para guardar alguna cosilla de la casa, pero la mayoría vamos para transportar la basura. -¡Bueno, pues esperaremos a ver que nos toca!
Empujando y empujando me puse la primera, porque me aburría y me ahogaba y necesitaba moverme, al día siguiente se abrió el armario y Fermín me cogió, me abrió bien y me colocó en un cubo, empezó a echar basura, latas, botellas, desperdicios, tetrabrik, ¡que noooooooo Fermín, que cada cosa en una bolsa! Por lo visto en esta casa no separan las basuras. Fermín me llevó al contenedor, y cuando más tranquila estaba se abre el contenedor y veo a un tipo con una cara de “guarro” y un pincho en la mano, empezó a rajar a todas las bolsas que estábamos dentro, a mí me rajó enterita y se “desparramó” toda la basura. Cuando llegó el camión de la basura nos echaron dentro y después de pasearnos por la Ciudad nos llevaron a la planta de transferencia, sí, en Valdeaguas, no os podéis imaginar cuántas bolsas íbamos en ese camión. Al descargar el camión hacía muchísimo viento y observé cómo una salía volando, y me dije: -¡Pues yo me voy también! Y empecé a volar, volar, volar… ¡Qué bonita se veía Ceuta, el monte Hacho, el Puerto…! Era todo precioso, era la primera vez que volaba, me sentía totalmente libre… Cuando el viento empezó a amainar, fui cayendo al mar y me di cuenta que también podía nadar, sin temor a ahogarme, estuve varios días nadando de un lugar a otro.

Observé cómo una tortuga grande se acercaba hacia mí, pensaba que venía a saludarme, pero abrió la boca y me quería tragar, empecé a gritar fuerte, -¡No, no, no, que no soy comestible, que te puedes ahogar! Pero claro, no me escuchaba, empezó a ahogarse la tortuga y en mi desesperación me pegué un tirón fuerte y ella empezó a toser y me dejó libre. Salí corriendo como pude de aquel lugar, porque reconozco que somos muy importantes para trasladar cosas, pero como estamos hechas de petróleo, también somos muy contaminantes y peligrosas. Al llegar a la orilla me recogieron unos operarios de limpieza y me mandaron a un lugar donde me reciclarán de nuevo.

Quizás me hagan de almidón de patatas, o de papel que no son tan contaminantes. Los humanos irán tomando conciencia, tendrán que utilizar bolsas que sean inocuas y no contaminen como las bolsas que proceden del petróleo; tendrán que utilizar las talegas de telas y los canastos de mimbre como se utilizaban antiguamente, si me reciclan y me convierten en una bolsa no contaminante, posiblemente vaya a tu casa a verte.

¡¡¡Cuando utilices bolsas de plástico en estas Navidades, acuérdate de MÍ y del daño que puedo causar!!!

No hay comentarios: