jueves, 30 de julio de 2020

Historia de Manolo

Desde pequeñito  recuerdo que en el piso bajo de la calle Juan Sebastian Elcano portón ocho, era permanente un olor a vainilla, viviamos con ese olor impregnado a nuestras vidas, todo era como consecuencia del  trabajo de Mis Vecinos. 
El está jubilado, ha sido Funcionario Municipal. Cuando estuvo en activo fue Guardia Urbano, de los del casco. Está casado con Mercedes Mesa; tienen tres hijos, el más pequeño es José Luis, la segunda Mercedes y el mayor Manuel (para mi, es Manolín). Hemos nacido puerta con puerta, juntos nos hemos criado, crecido, ennoviado, casado, empadrado, abuelado y seguimos siendo muy amigos, tambien  Merceditas con mi hermana Afri, han sido y son como hermanas.
Manolo y Mercedes, un matrimonio de familia humilde y trabajadores, han sido durante muchos años nuestros vecinos, se han llevado de maravillas con mis padres, las puertas siempre han permanecido abiertas, como ocurría antiguamente; los olores a guisos de una casa se confundían con los aromas de la comida del vecino.  Mi madre se acercaba a su casa y...¡¡Toma Mercedes un platito, para que lo probéis!! Al rato se asomaba Mercedes... ¡¡Carmen toma que he hecho mermelada de sidra!! ¡¡Qué a tu Joaquinito le gusta mucho!!... ¡¡Jooooo!!. Yo Mismo me volvía loco por un trozo de sidra de la que preparaba Mercedes, sobre todo la mermelada, todavia en feria me suelo comprar un poco de sidra, para que no se me pierda el sabor, ¡¡perooooooo ni punto de comparación!!.

Manolo sentado en su negocio, preparando
la garrapiñada.
¡¡Igual  estarás preguntándote!! Yo Mismo... ¿quién es esta familia?
Pues mira,  este buen hombre es Manuel Sanchez Ordoñez pero se le conoce como “Manolo El de la Garrapiñada”.
¡¡Aaaaaaahhhhhhh, siiiiii el de las garrapiñadas!!, ¿¿ El que estaba en el Paseo de las Palmeras??
¡¡Exactamente!!
Creo que antes que nosotros naciéramos ya estaba Manolo en esa mesita plegable y esa sillita de tijeras que guardaba en el bar “Sin Nombre” y que cada tarde iba a recogerla, junto a un cuenco hondo de cobre, un recipiente para calentar la materia prima (agua, azúcar, almendras y vainilla).

Esta es la calle O´Donnell, donde se encontraba
el Bar Sin Nombre.
Habia veces que Manolo tenia servicio como Guardia Urbano y en el interior del bar Sin Nombre se cambiaba de ropa, inmediatamente se iba al paseo de las palmeras, a montar su mesita.
Todas las tardes se sentaban Manolo y Mercedes junto a una palmera que había justo delante de la estatua de González Tablas; a media tarde empezaba a haber un olorcito a garrapiñadas que nos obligaba a comprar un cartuchito por una peseta… ¿Quién no ha comprado alguna vez, un cartuchito? incluso Gonzalez Tablas cerraba los ojos e inspiraba hondo por la nariz.


Si cerrais los ojos, seguro que olereis a garrapiñadas
 Pasear un domingo por la tarde y no oler a garrapiñadas por el paseo de Las Palmeras, ya no era lo mismo, Teníamos que pasear con el aroma de la vainilla… Manolo cada vez que hacía un cuenco de garrapiñadas lo limpiaba con un poquito de agua que vertía junto a la palmera… Por cierto, sigue ahí y es la Palmera más bonita, dulce y lustrosa de toda Ceuta.

El paseo de las Palmeras se ha reformado
varias veces, pero la palmera de
Manolo y Mercedes sigue ahi.
Cuando regresaba Manolo a casa dejaba un rastro a garrapiñadas, que dejaba encandilado a todos los vecinos.
Cuántas veces habrá hecho garrapiñadas en su casa para todos los niños del barrio… pasábamos por la ventana y ese olorcito nos hacía asomarnos y hacer la pregunta del millón: ¿Qué estáis haciendo? Mercedes ya tenía preparado el cartuchito… ¡Anda, bajar, que te voy a dar un poco para que las pruebes!!

Si tienes ganas de hacer garrapiñadas, aquí te pongo una receta. Ni mucho menos pretendas que te salgan igual que a Manolo, él le daba un punto y un toque que ni los feriantes que vienen todos los años las hacen igual; no tienen ni punto de comparación.
Perol de garrapiñadas.

Se calienta agua con azúcar
Cuando empiece a caramelizarse,
Se le hecha la almendra sin pelar,
Un toque de vainilla,
Mover continuamente para que no se peguen…

Esta receta anda por todos lados por Internet, aunque Yo Mismo creo que lo importante no es la receta sino el cariño con que Manolo y Mercedes hacían sus garrapiñadas.
Este matrimonio han sido siempre muy participativos, en todo lo referente de la barriada, Manolo estuvo varios años en la directiva de la Asociacion de Vecinos, tambien participó en varios teatros del Centro Asesor de la Mujer y en el coro de Santiago Apostol.
Mis Vecinos, siempre han sido muy querido por todos.

Manolo acompañado por un grupo de mujeres Odoneras.
Bailando durante unas fiestas en el Local Social.
Manolo en el coro de adultos de Santiago Apostol.

Una visita que hicimos a Manolo y Mercedes.

Desde aquí, Yo Mismo le quiero rendir un homenaje a este matrimonio, primero porque han sido y son como mis padres y segundo porque formaban parte de nuestra juventud y eran una de las esencias del Paseo de Las Palmeras.



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